Casi todos los días nos encontramos con noticias que nos llevan a mirar la muerte más cerca de lo que creemos que está, ya sea por la violencia social que existe en nuestro entorno o ya sea a causa de enfermedades tales como el SIDA o el cáncer, pero existe también otra causa de muerte que resulta más alarmante y de la que poco se habla, se trata del suicidio.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 800,000 personas se suicidan al año, esto quiere decir que hay un suicidio cada 40 segundos, pero por cada uno de ellos hay 20 intentos más, estas estadísticas nos muestran que la tasa de ideaciones e intentos suicidas son muy altas, lo que resulta verdaderamente alarmante, ya que se trata de la segunda causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años de edad, siendo esta población la más vulnerable.

Los jóvenes en la actualidad viven en un mundo de constantes cambios en el que está presente la incertidumbre como una constante, pues ya no existe certeza de nada, todo va cambiando de un momento a otro de manera acelerada, de tal suerte que no pueden tener la certeza de que la situación económica sea estable, de conservar un empleo, de una jubilación, de un entorno pacífico, entre otras cosas.

Esta situación genera estrés y cierto dejo de desesperanza, no solo en los jóvenes, sino en la población en general, pero claro está que para los jóvenes resulta más difícil manejarlo, pues se suma a su propio conflicto adolescente, de tal manera que el futuro para ellos resulta poco prometedor, pues se enfrentan a un panorama en el que se trabajan jornadas muy largas, la vida es cara, queda poco tiempo para convivir con sus padres, los vínculos se establecen en muchas ocasiones a través de los celulares y siempre existe el miedo latente a “algo nuevo”, “al cambio” esto puede resultar desesperanzador y deja a los chicos con una sensación de vacío que en muchas ocasiones buscan llenar a través del

consumismo, del alcohol, las drogas, las relaciones sexuales o incluso las relaciones que establecen a través de las redes sociales con personas que conocen o desean conocer, lo cual los deja en una situación de vulnerabilidad, pues quedan expuestos a ser influenciados de manera negativa por otras personas, que los pueden llevar a tomar decisiones equivocadas, tal como ha sucedido recientemente con el reto de la ballena azul, a través del cual se motiva a los jóvenes a realizar 50 retos que los llevan a cometer un suicidio, quedando a merced del mundo virtual que les brinda la esperanza de cubrir vacíos y encontrar el afecto del que están tan carentes.

Esta desesperanza y la sensación de vacío en algunos casos se mezcla con la depresión, que se ha convertido en un mal de nuestra época y ha ido en aumento año tras año, si un joven cruza por la adolescencia con características de personalidad depresiva, baja autoestima, una fuerte necesidad de aceptación y pocas motivaciones, al sumar toda la confusión que trae consigo con el conflicto propio de la adolescencia fácilmente se desorganizará emocionalmente y al presentarse algún suceso estresante en su vida que experimente como fracaso, como algo vergonzoso o incluso humillante puede detonar ideaciones suicidas que podrían llevarlo a intentar suicidarse.

Cada vez que los jóvenes se enfrentan a un problema en su vida diaria buscan alternativas de solución para llegar al objetivo que tienen en mente, pero si se trata de chicos que tienen una baja autoestima, que no toleran las frustraciones que se les presentan en su día a día, que tienen características de personalidad depresivas y no son acompañados u orientados por sus padres, tutores o maestros, frente a cualquier problema se frustrarán cada vez más sintiendo entonces que hagan lo que hagan la vida no tiene sentido y no existe esperanza para ellos, de tal forma que cada vez que se frustren se hundirán más en la depresión.

Así como la poca tolerancia a la frustración, la sensación de vacío emocional, una baja autoestima y la tristeza son factores emocionales que influyen en los jóvenes

para tomar como una solución a sus problemas el suicidio, también existen otros factores que pueden implicar un riesgo, tales como:

  • El historial familiar, si algún familiar se ha suicidado antes, existe el riesgo latente de que alguien más en la familia lo intente.
  • La depresión grave, ya que puede llevar a los jóvenes a la desesperanza constante y con ello a perder el sentido de la vida.
  • El consumo y abuso de alcohol o drogas.
  • Sucesos estresantes tales como el fracaso escolar, acoso escolar, elrechazo afectivo de un ser querido, la ruptura de un vínculo importante, el abuso sexual, entre otros.Si bien es cierto que vivimos en una época difícil, en la que las frustraciones son cada vez mayores y los vínculos afectivos son más frágiles, también es cierto que siempre existe una esperanza y tantas motivaciones como se deseen.El futuro de cada uno de nosotros está determinado por factores externos, pero en su gran mayoría depende del amor que se nos dio durante la infancia y la adolescencia en nuestras familias y que sembró nuestra autoestima, de nuestra capacidad para tolerar frustraciones y expresar nuestros afectos de la mejor manera y buscar diferentes alternativas para solucionar los problemas cotidianos en nuestra vida.Definitivamente la tristeza es parte de la vida, todos la hemos sentido en algún momento, tal vez hasta hemos pensado en la muerte, pero es importante aprender a poner nuestros afectos en palabras y elaborar el duelo correspondiente para tomar fuerzas y seguir viviendo encontrando día con día un motivo más para vivir y sentirnos satisfechos con lo que hacemos y sobre todo con lo que somos.Todos y cada uno de nosotros podemos colaborar como sociedad para prevenir el suicidio fomentando vínculos amorosos con las personas que nos rodean, en el caso de los adolescentes, este se puede prevenir:
  • Promoviendo la tolerancia a la frustración.
  • Acercándote afectivamente a tus hijos.
  • Involucrándote en sus gustos, aficiones, e intereses.
  • Conociendo y tratando a sus amigos.
  • Desconectándote de los aparatos, llámese celular, televisión, computadora o cualquier otro para conectarte con los afectos más profundos de tus hijos y de esta manera poder poner en palabras lo que sienten, recuerda que lo que no se habla, se actúa y muchos chicos con características suicidas son introvertidos y poco expresan lo que sienten.
  • Supervisando lo que hace tu hijo en las redes sociales, ya que estas son un riesgo latente en muchos sentidos.
  • Fomentando actividades deportivas, culturales o artísticas, estas por si mismas ayudan a los jóvenes a canalizar su energía de manera positiva.
  • Alimentando la autoestima de tus hijos a través del reconocimiento afectivo de sus aciertos, en vez de hacer uso de la represión de sus desaciertos.
  • Manteniendo abiertos los canales de comunicación con tus hijos día con día.
  • Si percibes triste a tu hijo, irritable, observas que duerme mucho, que tiene poco apetito y muestra falta de interés o apatía no esperes más y busca apoyo psicoterapéutico.Recordemos que al amor es uno de los principales nutrientes emocionales que brindamos a nuestros hijos y que con él estamos fomentando que tengan un autoconcepto y una autoestima positivos que les permitirán siempre tener alguna posibilidad al enfrentar las dificultades de la vida, el amor es transformador, una persona que se siente amada y que se ama a sí misma depositará amor en cada una de las cosas que haga y las relaciones que establezca a lo largo de su vida y encontrará siempre un motivo más para vivir.
Alejandra García Martínez

Alejandra García Martínez

Psicoanalista Infantil

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