En mi experiencia clínica me he dado cuenta de la difícil labor que tienen los padres durante la transformación que se da en una familia cuando llega un segundo o tercer hijo. El nuevo hermano llega a integrarse a una familia conformada por los padres y el primer hijo o la hija.

Esta nueva familia que recién recibe a un segundo o tercer hijo tiene frente a si una nueva tarea, la de establecer un vínculo con él o la recién llegada, además de modelar el vínculo que se formará entre los hermanos. Ambas son tareas muy complicadas que les implica a los padres un esfuerzo aún mayor del que ya venían realizando, aunado a lo que en ellos despiertan sus hijos, los hermanos, sus hermanos.

La relación entre hermanos es un nuevo reto para los padres, esta tarea comienza desde el momento en que se da la gestación del 2 o tercer hijo. Los estudios hechos en psicoanálisis, que hasta donde entiendo son aún poco conocidos por la mayoría de la gente, señalan que cuando la diferencia entre los hermanos es menor a 2 años o mayor a 5 años, la relación entre ellos será mucho más complicada y difícil.

Si el tiempo es menor de dos años los padres estarán frente a dos bebés que requieren ambos ser alimentados, vestidos, bañados, llevados al baño, a dormir, ser cargados, abrazados, apapachados, etc.,  es decir,  el 95 % o más de sus necesidades básicas requieren ser satisfechas por el adulto que los  está cuidando y forzosamente alguno de los dos ser verá deprivado de sus necesidades básicas y sus necesidades afectivas. Esta carencia para ambos en etapas tan tempranas de su desarrollo interferirá en principio es su proceso de separación e individuación y la estructuración de su psique.

Además de interferir en estos procesos fundantes de la psique humana,  las posibilidades de que tengan un apego seguro con sus padres se verán disminuidas y ello dará por consecuencia que el vínculo entre los hermanos se encuentre cargado de mucha agresión y rivalidad, pues de alguna forma se culpa a los hermanos de lo que los padres no pueden hacer.

¿Qué sucede cuando hay más de 5 años entre los hermanos?

En este caso es posible que cada uno pueda cursar sin mayor interferencia su proceso de separación e individuación, e incluso sea posible tener un apego seguro a alguno de sus objetos primarios, no obstante en este caso las posibilidades de que se desarrolle un vínculo entre los hermanos se ve seriamente afectada ya que la diferencia de edad, hace la convivencia entre ambos sumamente difícil, debido a que los intereses de cada uno son muy diferentes al igual que las capacidades que cada uno puede desarrollar, lo que puede dar lugar a que la convivencia entre ellos se convierta en un campo de batalla en donde los padres se ven muy sobrepasados y no saben cómo manejar la situación.

Por otro lado es sabido que los primeros  5 años de vida en cualquier ser humano son años en los que se construyen los cimientos de la psique, por lo que el ser desbancado del trono como único hijo se hace más difícil en la medida en que más tiempo se permanece en él.

Adicionalmente a esta situación de la diferencia de edad se ha observado en ocasiones que alguno de los hermanos no establece con alguno de los padres un tipo de apego seguro, lo que puede ser por diversas causas, y ello  puede derivar en diversos conflictos posteriores al momento en que ese niño o niña busca vincularse con sus hermanos y con otras personas fuera de su entorno familiar.

Existe aún más,  otra situación que impide la formación de un buen vínculo y de relaciones con mayor hermandad y menor rivalidad entre los hermanos, son las comparaciones que los padres hacen de forma consciente e inconsciente sobre las habilidades y capacidades de los mismos.

Desde luego las comparaciones francas y abiertas en donde se enaltece a uno y se devalúa al otro no hacen más que generar entre ellos rabia y coraje que al no poder dirigirla a los padres por temor a perderlos, la ejercerán entre ellos dificultando con ello las posibilidades de crear una relación de respeto y hermandad. Es importante señalar también que para ambos hermanos,  el idealizado y el devaluado tendrán serias dificultades para poder mirar en ellos la parte que solo es mirada en el otro hermano ocasionando con ello la permanencia de una escisión en su psique.

Cuando se habla de comparaciones inconscientes podemos decir que hay padres que sin darse cuenta solo reconocen y aplauden las características de uno de sus hijos, o de otras personas que hacen o posen lo que los padres hubieran querido para sí mismos,  dejando  con ello al otro hijo  sin ser mirado, dificultando la convivencia y el acercamiento entre hermanos por la competencia que se establece entre ellos.

Otra situación que puede generar mucha rivalidad es que solo se considere que lo que hace uno de los hermanos es lo bueno y lo que hace el otro es lo malo, lo que puede ocasionar que los hermanos escindan su self y sus objetos, impidiendo en ambos su capacidad de observar sus cualidades y defectos en sí mismos y en los demás.

Para muchos padres que aman profundamente a sus hijos es difícil permitir que ellos sean quienes quieren ser y que no se conviertan en quien tiene que cumplir las metas y las características que los padres no pudieron lograr o que no les fueron permitidas a sí mismos.

Jaqueline Trejo Güitrón

Jaqueline Trejo Güitrón

Psicoanalista -Miembro Asociación Psicoanalítica Internacional (API)

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